Iban Mayoz (Footon-Servetto) decía, "sabíamos que era muy difícil, pues era una etapa cantada para el sprint, pero siempre hay que intentarlo. Nos han cogido a tres kilómetros de meta, y con el nerviosismo y las rotondas del final, esa siempre es una distancia en la que, a nada que se descuiden el pelotón, se pueden tener opciones. Se podría pensar que Chavanel tuvo suerte el día de Spa: le salió bien su intento, se encontró en solitario con ventaja y se llevó la victoria.
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