"Apareció la lluvia en la Vuelta a España. Por fin, y a pesar de llevar la rabia dentro por los veinte segundos de sanción. La rabia la llevaba dentro a pesar de los muchos apoyos que he recibido durante el día, a los que aprovecho para agradecer, pero en una gran Vuelta por etapas apenas da tiempo a pararse a pensar y hoy teníamos la última de las etapas clave, la del final en la Sierra de la Pandera, por superar. Era el final del tríptico, y por lo tanto la última oportunidad. En el Alto de los Villares, el Liquigas ha puesto un ritmo infernal para su líder Basso, por cierto, el más valiente de todos los favoritos y el que más arrojo y valor le ha puesto. Desde el principio ha sido el más valiente aunque luego no ha obtenido recompensa".
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