La 67ª edición de la París-Niza está resultando una carrera excepcional y muy disputada. Cuando todo apuntaba que ya estaba todo hecho para Contador con dos etapas ganadas y el liderato de la prueba gala, hete aquí que Alberto Contador coge un pajarón de los que hacen época en la 7ª etapa, entre Manosque y Fayence con 191 kilómetros de recorrido. Una etapa montañosa, con diez puertos, cinco de 3ª, cuatro de 2ª y uno de 1ª, o sea un continuo subir y bajar. A falta de 28 kilómetros a meta todo parecía idílico, en cabeza iba un trío de corredores españoles, Contador (Astana), Colom (Kathusa) y Luis León Sánchez (Caisse d'Epargne). Lo lógico era pensar que Luis León Sánchez y Tony Colom se disputarían la etapa con el permiso de Contador. Pero no fue así, a pesar de que tanto Sánchez y Colom hablaron con Contador, pero la ambición pudo más, cada vez que atacaba alguno de ellos Contador enseguida saltaba a su rueda. Al trío se incoporaron Schleck, Chavanel y Voigt. En ese momento Sánchez demarró y se fue a pesar de los esfuerzos de Contador, en un descenso a 16 kilómetros de meta. Contador pidió ayuda a las nuevas incorporaciones, pero el grupo pasaba y le decían que era un tema suyo. Chavanel le dio la estocada a Contador a 3 kilómetros de la llegada, quedándose solo con la pájara y presentándose en meta en el puesto 33 a 2' 53' de Luis León Sánchez, el vencedor de la etapa y nuevo líder de la París-Niza.
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